martes, 5 de junio de 2012

LII




Sucede que a veces la vida nos oprime.
Caperucita decidió que el asunto no pasaría de esa tarde. Hizo un llamado telefónico corto. Colgó algo temblorosa al finalizar.
Metió las cosas más importantes en su canastita. Se cambió las medias. Se calzó sus botas rojas. Posó su mirada unos instantes sobre la fotografía del aparador. Se estremeció. Avanzó inspirando hondo hacia la puerta.

Sonríe hacia un costado mientras guarda su celular en el bolsillo.
Se mira un rato en el espejo.
Peina con sus dedos  sus grasientos cabellos. Pasa saliva por sus cejas.
Se levanta el cierre del pantalón.
El lobo está.

La abuela soñaba con cachorros de león recién nacidos. Cuatro.
Se movían atáxicos dando sus primeros pasos.
La leona estaba agotada. Había parido hasta desgarrarse.
Se le fue la vida en cada pujo.
PUUUM! PUUUM! PUUUM! PUUUM!
El aroma de la sangre,
abrió sus ojos.

jueves, 26 de abril de 2012

XIII



XIII

Frente al espejo Marcos se transforma. Se desdibujan las líneas de su rostro. Sus ojos cambian de color. Se han abierto con intensidad sus pupilas. Arroja lejos su funesta oscuridad. Una mujer se ha posado sobre mi.
Destierro de mi cuerpo tus ojos
mis ojos
descarnadamente esquivos.

Me mirarás ahora que ha mutado la oscuridad de mi mirada?
Permanezco aquí, horas y horas frente  a este espejo.
Me he perdido.
Emerge nueva. Ella. Bellísima. La que soñaste.

Habla de mí
de un
mundo
devastado.

martes, 6 de marzo de 2012

Poema XI




XI

Mi cuerpo de arena negra
(frágil)
se inunda en tu saliva agria
se endurece, se enquista

Mi cuerpo de arena, quiebra
desmorona
castillos torres brazos pies
que ya no puede sostener.

Mi cuerpo de arena grita )sin voz(
desarmándose,
estallando en cien
                            (mil)
pedazos que pierden dirección

Mi cuerpo de arena negra
le escapa a las formas
se desarma sin quejidos

Mi cuerpo de arena negra
                                 llora
por los brazos que no puede
las flores que no llegan

Mi cuerpo de arena espera
(demasiado)

lunes, 27 de febrero de 2012

XVIII


XVIII
Vuelve, vuelven.
Millones y millones de veces.
Junios y otoños. Mensajes
En cada pliegue de esta hoja.
En medio del sol.

Te fuiste Manuel. Saliste. Él salió una tarde querida, era una tarde. Llovía. Salió sin paraguas. Lloviznaba. No subió por el ascensor. Subió por la escalera. Se cayó en el cuarto piso, nosotros vivíamos en el sexto. Yo no llegué, querida, no pude estar ahí y abrazarlo y que me viera. Y ahora… ahora yo quisiera ir al cementerio, limpiar tu tumba, ordenarla. Quisiera que esté en un nicho, bien. No quiero que esté bajo tierra, ahí todo sucio. Quisiera que mi padre esté en un nicho.
Respiro. Aprieto mis manos. Respiro. Estrujo mis dedos para calmar el temblor. Apoyo mis pies en el suelo, apenas por sus puntitas.
Pasa que estoy muy triste querida, porque pienso que ahora debo irme a mi casa y voy a llegar y no voy a encontrar a mi esposo, mi compañero.
Él salió una tarde. LLovia. Salió sin paraguas y se ve que se enfermó, que le hizo mal porque llegó y subió por la escalera. El ascensor no andaba. No sé, subió por la escalera. Nosotros vivíamos en el sexto piso y él se cayó en el cuarto. Llamaron a Cardio[1]. Mi hija. Pero no, no se pudo… Él medico dijo que estaba enfermo, pero no, no sé, él no estaba enfermo. Mi padre. Mi padre. Estoy muy triste por haber perdido a mi padre… Llovía esa tarde llovía y él no se llevó paraguas. La veo a mi sobrina. Mi sobrina me pregunta por su madre, y yo no sé que decirle, qué voy a decirle pobrecita. La miró y no sé que decirle. No quiero que se ponga triste. Me pregunta por su madre y no sé que decirle. Mi hermana… Yo la veo mal a mi mamá y me pongo triste, me apena querida, me apena tanto, haber perdido a mi padre.
Respiro. Tomo aire y respiro. No levanto mi vista. No quiero mirar. Me apretujo entre los hombros. Apoyo mis pies en el suelo apenas por sus puntitas. Retengo este dolor. Lo anudo, intenso, morado… Lo anudo a mi.

Acá no puedo llorar querida. No hay lugar. Delante de éstas señoras no puedo llorar. Mi hijo va a venir a buscarme y me va a llevar. Voy a ir a casa. Entraré. Tengo miedo de entrar a casa. Mi hijo me va a llevar.
Vuelve, vuelven.
Millones y millones de veces.
Junios y otoños. Mensajes
En cada pliegue de esta hoja.
En medio del sol.


[1] Servicio de emergencia médica de la ciudad de Mar del Plata. Buenos Aires. Argentina

martes, 21 de febrero de 2012

Poema XIII


XIII

Abrazame en ese espacio
 de hilos finos 
de segundos rojos

Enrredame entre las cuerdas
                 tensas
en  marzos sin domingos,
 sin jueves, sin Dios.

Alcanzame
                                                                                                 ahí
en ese eterno
ahí


Abrázame

Enrredame
 con las líneas
blancas
difusas

Penetrame
 delgado
con tus tallos monstruosos
por todos los vacios

Liberame de la asfixia de este limite

Arrojame
 a
ese
 cuerpo
 donde pierdo
 el cuerpo

donde  (me) pierdo
me alejo
y amanezco
 tibiahelada

donde
 me borro,
 desaparezco
 me voy…

sábado, 18 de febrero de 2012

Poema XXI



XXI

No te atrevas a entrar
Todos los óxidos del otoño se han plegado aquí.
Mi piel de hierro se desgarrará si es necesario
pero no habrá  hendija para que penetres.
Los espejos se harán cada vez más negros
estallarán con todos los filos
las luces que  invadiste
te astillarán.

 Resistiré con cada carne y cada uña
Nada de vos me hará temblar .
 Jamás volverás a mi casa.

Tu aroma repugnante se quedará en mis telarañas
Tal vez
(lo has conseguido)
Quizás lo huela.

Los gritos que no di, me rescatarán ahora
Te encierro
Resisto
Con cada carne y cada uña.
Te encierro
Cada uno de mis pliegues
 Resisto.




sábado, 11 de febrero de 2012

Poema XVIII


XVIII

Todas las intensidades que pasan por aquí me atraviesan
me aturden                                                                                                  me espejan

Te trago entre sombras
Te muerdo tan silente

Quiebre
                               incesante
Entre mareas crujientes
 te devoro


Te incorporo entero, despacio

Te trago entre las sombras


Te consumo
entre azul
y  marrón




Cuerpo de mi cuerpo

Quién sabe
a cuanto de aquí
nos volveremos a soltar