Sucede que a veces la vida nos oprime.
Caperucita
decidió que el asunto no pasaría de
esa tarde. Hizo un llamado telefónico corto. Colgó algo temblorosa al
finalizar.
Metió las
cosas más importantes en su canastita. Se cambió las medias. Se calzó sus botas
rojas. Posó su mirada unos instantes sobre
la fotografía del aparador. Se estremeció. Avanzó inspirando hondo hacia la
puerta.
Sonríe hacia un costado mientras guarda su celular en el
bolsillo.
Se mira un rato en el espejo.
Peina con sus dedos sus grasientos cabellos. Pasa saliva por sus
cejas.
Se levanta el cierre del pantalón.
El lobo está.
La abuela soñaba con
cachorros de león recién nacidos. Cuatro.
Se movían atáxicos dando
sus primeros pasos.
La leona estaba agotada.
Había parido hasta desgarrarse.
Se le fue la vida en
cada pujo.
PUUUM! PUUUM! PUUUM! PUUUM!
El aroma de la sangre,
abrió sus ojos.